Mis pintores favoritos (III): Equipo Crónica, de cuando el pop-art se convirtió en protesta

Texto: María Berini Pita da Veiga

Cuadros: bases de datos institucionales + catálogos

Fotografías del grupo: equipocronica.com

Después de dos episodios dedicados al pintor decimonónico español Raimundo de Madrazo y al mayor genio del siglo XX –con permiso de Picasso–, el francés Henri Matisse, continúo la serie dedicada a mis pintores favoritos, publicando hoy un pequeño reportaje sobre un artista curioso: el Equipo Crónica (1964-1981). Más que artista, como su propio nombre indica, Equipo Crónica se trata de un grupo de artistas, los valencianos Manolo Valdés y Rafael Solbes, pioneros del pop art en España, de cuando este particular estilo fue herramienta de acción política, verdadero instrumento de protesta irónica, elegante e ingeniosa.

A pesar de la variedad de materiales de estudio que podemos encontrar sobre el Equipo Crónica, el hecho de estar ante un artista reciente, fuera del canon de pintores clásicos, unido a la amplitud y dispersión de su obra, dificulta el procesar y sintetizar la información con el rigor que intento mantener en el blog. Sirva este post como presentación informal del grupo o como inspiración en el arte de protestar –nunca mejor dicho– con inteligencia y buen gusto.

«Espectador de espectadores», clásica figura de Equipo Crónica, creada en 1972 @ Museo de Navarra, Pamplona

LA HISTORIA DE UN GRUPO SINGULAR

Equipo crónica nace en el año 1965, de la mano de Manolo Valdés y Rafael Solbes –un tercer miembro en aquellos comienzos, Joan-Antoni Toledo, se desligó pronto del grupo–, unos jóvenes artistas valencianos que al inicio de su carrera formaban parte de dos colectivos, «Estampa popular» y «Crónica de la realidad». Algunas de las características de estos grupos iniciáticos inspiraron el futuro Equipo Crónica, pues sirvieron de puente entre el arte popular y la innovación plástica, además de ser pioneros en la renovación de códigos y en la apertura a la ironía y la sátira. Fue a raíz del XVI Salón de la Jeune Peinture, una exposición de jóvenes artistas en París durante el año 1965, cuando Valdés, Solbes y Toledo comienzan a firmar de forma independiente como Equipo Crónica.

La trayectoria de Equipo Crónica, renovadores en técnica y discurso, ejemplo de arte subversivo, de cuando el pop art se convirtió en protesta, se prolongó hasta 1981, año de fallecimiento de Rafael Solbes. Sus aportaciones al arte visual, al mundo de la cultura y al de la acción política, se estudian a raíz de las diferentes series que fueron publicando, como explicaremos en el apartado siguiente.


Rafael Solbes y Manolo Valdés, el Equipo Crónica

ETAPAS ARTÍSTICAS

Siguiendo lo recogido en «Equipo crónica: catálogo razonado», obra publicada por el IVAM en 2001 –aparece referenciada al final de la entrada, en el apartado de bibliografía–, en la trayectoria de Equipo Crónica se diferencian las siguientes etapas, marcadas por las distintas series que fueron sacando a la luz.

– Etapa inicial: 1965-1967

Muchas de estas primeras obras se encuentran en paradero desconocido. Los temas a tratar estuvieron claros desde un principio: la clase dominante, el sistema capitalista, la guerra de Vietnam… También son habituales las estampas que hacen referencia a una España de pandereta, aficionada al flamenco y a los toros. Con frecuencia, en estas primeras obras predominan el blanco y negro, el soporte habitual es la tabla y los encuadres o las secuencias beben de los medios de comunicación, la fotografía y el cine. También recurren a la manipulación de citas sencillas para indagar en procedimientos asociativos, como se puede observar en los siguientes ejemplos.

Obras de la primera etapa

– La recuperación: 1967-1969

Formalmente, con «La recuperación» Equipo Crónica comienza el proceso de las series, conjunto de obras en torno a un mismo discurso. En este caso parten de imágenes tomadas de los grandes maestros de la pintura, de ahí la idea de recuperación, con todas las intenciones que caben en su título polisémico. Cambian el soporte de la obra, utilizando en este caso el lienzo, y predominan las técnicas del pop art, con mayor variedad en el uso del color. Vemos al conde-duque de Olivares, a Carlos IV, a la duquesa de Alba… ubicados en el contexto típico de los años 60, de modernización y sociedad industrial. Con la llamada confrontación de imágenes, los artistas cuestiona el discurso oficial, el poder de las clases dominantes… Por ello, las obras creadas en esta etapa fueron expuestas en muestras de marcado sesgo subversivo, acompañadas frecuentemente de los denominados «muñecos», figuras en cartón-piedra con una clara intención satírica y humorística, que beben de los ninots valencianos.

Obras de la serie La recuperación, 1967-1969

– Guernica, 1969

En plena resaca de mayo del 68, y después de que fracasasen las gestiones realizadas por el gobierno de Franco para devolver el «Guernica» a territorio español, Equipo Crónica rescata esta obra maestra de Picasso, con múltiples intenciones: la crítica a los actos oficiales o el enfrentamiento entre poder y subversión. Partiendo de piezas extraídas del Guernica, las introduce en entornos diferentes, poniéndolas en relación, por ejemplo, con un personaje típico en los tebeos de la época, el Guerrero del Antifaz, símbolo exaltado de la Reconquista española. La lectura final de toda esta serie sería la siguiente: el lenguaje subversivo acaba estallando en un contexto vacío… La totalidad de la serie «Guernica» fue expuesta en 1969, en la Galería Grises de Bilbao, y en otra gran exposición organizada en Alemania, acompañada de la obra de otros artistas europeos.

Obras de la serie Guernica, 1969

– Autopsia de un oficio: 1970-1971

El título de esta serie parte de una premisa, la muerte del arte, y se sirve de imágenes tomadas de la obra de Velázquez. El humor y la ironía está presente en todas las obras, sobre todo a través de los títulos –«El sublime arte de la creación», «Érase una vez una niña roja y gualda»– y de la presencia de los artistas, el propio Solbes y Valdés, ridiculizados al presentarse con el torso desnudo y en bañador. Tanto en la exposición realizada en Valencia como en la de Cuenca, Equipo Crónica experimentó con la propia escenografía, utilizando el recurso de los espectadores virtuales y el happening.

Obras de la serie Autopsia de un oficio, 1970-1971

– Policía y cultura, 1971

Enlazada conceptualmente con las dos anteriores, «Policía y cultura» expresa una ideología más subversiva, gracias a citas sacadas del surrealismo –Dalí, Miró– y de la pintura matérica –Tapiés, Saura–. En ella policía es igual a control y censura, y la fuerza aparece representada igualmente a través de la mafia, los cascos de guerra, etc. La sensación de represión aumenta, además, acotando los espacios. Esa represión se materializa en todas las naciones, en todos los géneros artísticos –arquitectura, pintura, escultura– y a su vez en la totalidad de sus movimientos –surrealismo, expresionismo, etc.–. No podía faltar el toque humorístico, como en el título de la obra «Pim-pam-pop», ni referencias a los clásicos –Goya, en este caso– y al mundo del tebeo. Equipo Crónica utiliza en esta serie grandes formatos y colores vivos. «Policía y cultura» fue expuesta en el Colegio de Arquitectos de Barcelona, aprovechándose de un montaje particular, sin apenas espacio entre obras, lo que propiciaba un ambiente de confrontación. También se organizaron muestras en Alemania y París, a nivel individual la primera y de participación colectiva la segunda.

Obras de la serie Policía y cultura, 1971

– Serie negra, 1972

Esta serie es la primera dedicada exclusivamente al género cinematográfico, siendo más visual que conceptual con respecto a sus predecesoras. Sin embargo, enlaza con la anterior, al mantener el tema de la violencia. Las referencias al cine son constantes: Eisenstein, el western, el género negro, policíaco… Los actores, héroes o antihéroes, se representan mezclados con materiales de artista –lápices, reglas y escuadras, efectos de la escayola– en las calles y bares de una ciudad, pero también en interiores indeterminados y espacios mentales. Equipo Crónica utiliza colores no convencionales en personajes y ambientes del género negro, en consonancia con el estilo de la serie. Encontramos también referencias a la memoria autobiográfica –lápices marca Alpino, cuadernos escolares–. ¿Y qué relación tienen elementos tan distintos? «Pintar es como golpear», que dice el título de una de las obras, resume la idea –que recuerda el «Action Painting» de Lichtenstein–. La «Serie negra» se expuso en Valencia y Caracas, con un catálogo que emulaba las carpetas azules típicas de los colegios. Tampoco faltaron las ya clásicas figuras de cartón-piedra.

Obras y catálogo de la Serie negra, 1972

– Retratos, bodegones y paisajes, 1972-1973

Esta serie, compuesta de 11 cuadros, supone, como su propio nombre indica, la revisión de estos tres géneros. Equipo Crónica vuelve a las citas extraídas de los grandes maestros de la pintura española, después de la complejidad y el dinamismo de las dos series anteriores. En ésta, se combinan de manera sutil las referencias históricas, ideológicas y pictóricas, tratándose temas como el afán imperialista o la mística. Ironía, alusiones a la cotidianidad, variedad de color… y marcos pintados intencionadamente, para evitar que el espectador haga una lectura convencional o se fije en un ingenuo detalle costumbrista. La exposición organizada en la Galerie Stadler de París obtuvo importante repercusión en los medios de comunicación parisinos.

Café copa y puro 1973

– El cartel, 1973

Compuesta tan sólo de cinco cuadros, en «El cartel» Equipo Crónica vuelve a los grandes formatos, donde predominan los tonos neutros. La larga tradición valenciana en artes gráficas, unida al interés del grupo en Tatlin o Heardfield les hacen adentrarse en el mundo de los carteles y panfletos. Pero los lienzos de esta serie no van a ser ni carteles ni collages: van a ser cuadros. Con citas sacadas de la tipografía de la época, inspirándose en los carteles de guerra, en esta serie palabra e imagen van unidas, es decir, la pintura es palabra cumpliendo un papel de intertextualidad. La reflexión del grupo en esta serie se centra en la función y el potencial del cartel, en concreto, como decíamos, del cartel de guerra. La obra se expuso en la VIII Biennale de París, donde recibió una crítica favorable, aunque el público se centró más en la carga política que en el discurso relativo al lenguaje. Más fuerza ganó al año siguiente, en la exposición individual que presentaron en el Musée d’Art Moderne de la Ville de París.

Obra de la serie El cartel, 1973

– Oficio y oficiantes, 1973-74

En este ciclo, Equipo Crónica vuelve a reducir los formatos de sus obras, que suman en total 18 piezas. Recuperan la temática de «Autopsia de un oficio», pero con una nueva perspectiva. El título de la serie es una aliteración, cuya ambigüedad resulta clave para entender el mensaje. Parten, una vez más, de los iconos de la pintura española como cita constante –Goya, Velázquez, Picasso–, utilizando el serigrafiado y otras técnicas mixtas, además del recurso de la imagen fotográfica, al representar al propio Solbes y Valdés junto a otros artistas valencianos. El hecho de que aparezcan mujeres de pie, mientras que a los hombres se les representan sentados, alude a la idea de la marginación femenina en este oficio. Se entremezclan igualmente referencias variadas y curiosas: arquitectura, paisaje, herramientas del pintor, objetos cotidianos, elementos del mundo de la magia… Deliberadamente, se consiguen así una impresión de collage fortuito. En la serie desempeñan un papel importante los títulos, no exentos del humor paradójico típico en el grupo, aunque se alternan con mensajes más directos. «Oficio y oficiantes» fue objeto de una muestra en Rotterdam, en el año 1974, acompañada de «Pintores» de cartón-piedra. La serie también circuló por Francia durante los años 1975 y 1975.

Obras de la serie Oficio y oficiantes, 1973-74

– 1974-75

Durante estos años, Equipo Crónica desarrolló cinco series, compuestas por un número reducido de obras. Los títulos de las mismas fueron: «La subversión de los signos», «El ajusticiamiento como tema», «Los intelectuales y las vanguardias», «El informalismo, primera respuesta» e «Imágenes de la victoria».

Obras pertenecientes a las series creadas en el período 1974-75

– Ver y hacer pintura, 1975-1976

Esta serie supuso una síntesis de diez años de trayectoria artística de Equipo Crónica, una especie de repaso a su trabajo, pero no como balance, sino como autoafirmación de los rasgos que habían ido esbozando en sus obras. En «Ver y hacer pintura» encontramos referencias muy variadas: a la poesía futurista, al realismo de Coubert, a la pintura holandesa de Vermeer, al estilo de Miró o a los recursos de artistas rusos como Malevich.

Obras de la serie Ver y hacer pintura, 1975-1976

– El paredón, 1975-1976

La serie «El paredón» ve la luz en un contexto muy concreto: el de los asesinatos de miembros de ETA y el FRAP en el año 1975. Fue realizada para la Biennale di Venezia del 76, en la que el Pabellón español se propuso participar con una muestra que analizase las relaciones entre vanguardia artística y realidad social. La temática, por tanto, estaba clara: la represión de la oposición. Varios elementos se repiten en todas las piezas de la serie: el muro, el retrato del ajusticiado –con venda en los ojos–, el calendario –simbolizando la muerte y la conmemoración– y la franja negra en el ángulo superior –reflejo del duelo–. Durante la exposición en Venecia, los cuadros se colgaron alineados e inclinados, para mayor impacto visual, al estar puestos en perspectiva. La muestra del Pabellón español en la Biennale tuvo gran repercusión internacional.

Obras de la serie El paredón, 1975-1976

– La trama, 1975-1976

Con «La trama» estamos ante la serie más compleja del grupo, tanto desde el punto de vista conceptual como plástico. Fue realizada al final de la dictadura, momento en el que los medios de comunicación recordaban la vida del Generalísimo, por eso las obras de este ciclo ponen en relación episodios biográficos e históricos. Se trata de un total de 12 trípticos, de estructura idéntica, con paneles que mantienen el mismo tamaño. Cada tríptico tiene una pareja estilística de referencia: por ejemplo, Hopper/Lichtenstein o Picasso/Klimt. Como elementos significativos encontramos en cada tríptico fotografías de archivo –en el cuadro más grande– y un intruso sin vínculo aparente con el discurso narrativo –por ejemplo, unos cigarrillos–, que en el catálogo de la exposición la pareja de artistas justificaban como un elemento destinado a romper la estructura, a semejanza del surrealismo automático. «La trama» se expuso en la Galerie Karl Flinker de París en el año 1977. Durante un viaje posterior a Caracas, las piezas sufrieron daños o fueron destruidas. En la actualidad tan sólo quedan cinco trípticos completos.

Obra de la serie La trama, 1975-1976

– El billar, 1977

Después de la complejidad de la serie anterior, en «El billar» Equipo Crónica opta por un soporte temático popular –el billar; en concreto, los españoles «billares Colón»–. El conjunto lo conforman lienzos de distintos tamaños acompañados de objetos reales, como mesas o cajas de bolas. En las obras se representan escenas interiores, repletas de mesas de juego, donde el punto de fuga conduce hacia una escalerita y una puerta abierta en el fondo. Encontramos en estos cuadros contracolores oscuros –verdes y marrones–, pero también otros contrastes violentos entre los grises de la pared y las alfombras de las mesas, representadas con colores primaros, planos y muy fuertes. La escena utiliza objetos –instrumentos de juego como tacos y bolas– y figuras. Estas figuras, humanas, no aparecen completas, sino que asoman la mano que dirige el juego –¿se asimila la jugada a la creación artística?–. También aparecen otros personajes, que no pueden acceder al juego: obreros, marginados y demás personas de clase social baja –y, en este caso, el juego del billar se emparejaría con el acceso a la cultura–. En todas las obras hay referencias constantes a las artes –Kandinsky, De Chirico, Gris–. La exposición tuvo lugar en la Galería Maeght de Barcelona, con un impresionante montaje de objetos y lienzos, de gran impacto visual. También se organizó una muestra en la Galería Maeght de Zurich.

Obras de la serie El billar, 1977

– A modo de parábola, 1977-1978

El título, polisémico, alude a un cuadro de Brueghel, pero también al significado del término parábola, como elemento retórico, para que se deduzca un sentido narrativo oculto. El color dominante en estos lienzos son los ocres y oscuros, aplicado como es habitual en Equipo Crónica de forma plana, pero con novedades: gama de matices, sfumati, efectos borrosos a modo de lupa… En todas las obras se pone el acento en el hecho de caminar –desplazamiento y ruptura–. El cilindro cumple una función unificadora dentro de la serie: es elemento distanciador pero también símbolo de una amenaza. Humor e ironía no faltan en «A modo de parábola»: es el caso de la figura del coloso, tomada de la cajetilla Polill, típica en los 50 y 60. Y la referencia al ciego es constante, siguiendo la idea tradicional de la Edad Media, de tomarlos por vagabundos sin menor importancia. Vendría a ser un retrato de la humanidad, ciega, buscando a tientas un camino que resulta fatal, en una sociedad industrial y urbana –a diferencia de la rural de Brueghel, el referente–. La exposición de esta serie tuvo lugar en la Galería Val i 30 de Valencia, en colaboración con la Galería Maeght. Se mostraron 10 de 20 obras, mientras iban terminando la colección, jugando con el límite entre obra pintada y dibujo.

Obras de la serie A modo de parábola, 1977-1978

– Paisajes urbanos, 1978-1979

Con la ciudad como tema principal, en «Paisajes urbanos» Equipo Crónica radicaliza el empleo del óleo, junto a otras técnicas como el grafito, el gouache y la tinta, utilizando pinceladas que ya no son lisas, sino brochazos cada vez más gestuales, en obras donde predominan los colores neutros. El argumento, como señalábamos, la reflexión en torno a la ciudad como lugar de nuevos comportamientos cotidianos: escenas callejeras, pero en forma truncada, ya que la ciudad no es lugar de encuentros o de comunicación. A pesar de los interrogantes sobre la mirada y los medios de comunicación y representación, esta serie consta de pocas citas pictóricas, aparte de las referencias a Léger y Hélion e, implícitamente, a De Chirico. «Paisajes urbanos» se expuso en la Galería Juana Mordó de Madrid, recibiendo críticas muy severas, ya que entendió que suponía una ruptura con la obra anterior.

Obras de la serie Paisajes urbanos, 1978-1979

– Los viajes, 1979-1980

Los lienzos de esta serie conforman una crónica de viajes, muy en sintonía con un fenómeno propio de la España de los años sesenta, y también del proceso de aprendizaje de cualquier artista. En las obras que conforman «Los viajes», la figura del artista está simbolizada mediante una silueta de espaldas con una chaqueta que les identifica. Las referencias a la cotidianidad se repiten: el tren, las maletas, las habitaciones de hotel, los mapas y los museos. Los contrastes fuertes de luz y sombra son una constante en la serie, así como la pincelada oblicua. El expresionismo de Kirchner y otros pintores alemanas también se hace visible en varios de los lienzos, apreciándose un conjunto más rico en colores, si lo comparamos con las series precedentes. «Los viajes» se expuso en la Galería Maeght de Barcelona en el año 1981, y, posteriormente en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Obras de la serie Los viajes, 1979-1980

– Crónica de transición, 1980-1981

El propio título de esta serie la sitúa política y culturalmente. Dentro de ese marco, los dos artistas siguen analizando las condiciones que determinan la manera en la que se aprehende el arte y la actividad artística. Un elemento aparece de forma constante, con papel metafórico: el abanico, objeto usual y simbólico de España, elevado a objeto artístico por Picasso durante su etapa cubista –y, de hecho, las referencias a este pintor son muy visibles en la serie–. Superficies sin pintar, fondos tratados con óleo y personajes en acrílico… para retratos, escenas de interior y de calle, así como bares.

Obras de la serie Crónica de transición, 1980-1981

– El circo, 1981

Este conjunto de lienzos, que podría no considerarse una serie propiamente dicha, corresponde con un encargo recibido por Equipo Crónica para decorar un restaurante. El interés principal de la serie es puramente formal. Con un corte alegre en lienzos y dibujos, el circo le sirve a Equipo Crónica de pretexto pictórico al jugar este con la ilusión y la mirada ingenua del espectador.

– Lo público y lo privado, 1981

Serie inacabada que presenta dos vertientes ya abordadas por Equipo Crónica: el carácter privado del arte y el público. Partiendo de la referencia de Rembrandt, quien simboliza lo privado, para lo público citan a Gericault. Recalcando los fuertes claroscuros, emplean trazos oblicuos, como en series anteriores, y el collage del periódico. La serie «Lo público y lo privado» no se llegó a exponer como tal, pero algunos lienzos y dibujos se presentaron en la exposición «Equipo Crónica (1965-1981)» en el año 1989, durante las muestras organizadas en el Institut Valencià d’Art Modern de Valencia, en la Casa de la Caritat de Barcelona y en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Obras de la serie Lo público y lo privado, 1981

ESTILO Y MENSAJE

La trayectoria artística de Equipo Crónica se prolongó durante 17 años, en lo que fueron casi dos décadas de una innovación y subversión hasta el momento nunca vistas en España. Cuadros emblemáticos de nuestra historia –Velázquez, El Greco, Goya– sirven de base para experimentar con innovaciones plásticas y recursos pictóricos nuevos –las tintas planas del pop internacional o los enfoques de los medios de comunicación–, siendo lo más relevante la finalidad de la obra creada: su incursión en la realidad cultural y política de su tiempo para criticarla, como decíamos, de forma irónica, conformando un discurso que fue evolucionando con la madurez del grupo hacia ideas y recursos narrativos cada vez más complejos.

Espectador de espectadores, 1972

EN LA ACTUALIDAD…

La extensa obra de Equipo Crónica –se calcula que podría alcanzar la cifra de 400 piezas– se encuentra repartida en diferentes instituciones –museos, fundaciones– pero también en colecciones particulares e incluso galerías que ponen a la venta algunas de sus obras. El Museo Nacional Reina Sofía, el Instituto Valencia de Arte Moderno o la Fundación Juan March son algunos ejemplos del primer caso. Aconsejo consultar «Equipo crónica: catálogo razonado» (2001) para conocer la ubicación exacta de la mayor parte de su obra pictórica.

Y son varias las exposiciones retrospectivas sobre Equipo Crónica que se han ido realizando a lo largo de las últimas décadas. Aquí enumero algunos ejemplos: Museo Reina Sofía (1989), Fundación Juan March (2007), Museo de Bellas Artes de Bilbao (2015), Centro cultural Bancaja (2016) o Instituto Valenciano de Arte Moderno (2019).

BIBLIOGRAFÍA

DALMACE, M. (2001). Equipo crónica: catálogo razonado. Valencia: IVAM

IBARZ, M. (2004). Equipo crónica, el pop incómodo. Suplemento Culturas de La Vanguardia, 2/06/2004, pp. 18-21

MUSEO BBAA DE BILBAO (2015). Equipo crónica: material de consulta. Bilbao: departamento de educación y acción cultural.

RAMÍREZ DE LUCAS, J. (1972). Equipo crónica. Arquitectura: Revista del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), nº 160, pp. 52-55

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s