Costa da Morte (II): senderismo bordeando el mar

Texto y fotografías: María Berini Pita da Veiga

Hace unos meses disfrutamos de una excursión muy variada y completa por la Costa da Morte, que recogí en esta entrada (click). Digo variada y completa porque visitamos un dolmen (el de Dombate), un castro (el de Borneiro) y uno de los faros más bonitos de Galicia, el de Cabo Vilán, con sus espectaculares vistas hacia el mar. Este último me gustó tanto que prometí repetir experiencia en verano, en forma de ruta de senderismo bordeando el mar.

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Pedra do Oso junto a las Playas de Reira

Cumplí mi palabra y finalmente hicimos la ruta el último sábado del mes de julio. Comparto en esta entrada las fotografías y una breve explicación. Aunque para mí ninguna panorámica es comparable a la que ofrece la Serra da Capelada (como por ejemplo en Vixía Herbeira), he de reconocer que las que regala la Costa da Morte no se quedan cortas.

Normalmente este recorrido se conoce como “Camariñas-Cabo Vilán-Cementerio de los Ingleses”; al menos así suele aparecer tanto en Internet como en libros de viajes. La ruta arranca en el municipio de Camariñas y, bordeando la costa, termina finalmente en el Cementerio de los Ingleses. Nosotros simplificamos el recorrido. Preferíamos tomarnos con calma la jornada y disfrutar bien de cada tramo. Siguiendo el original hubiésemos necesitado más tiempo para completarlo y, al final, hubiésemos andado con prisas, justo lo contrario de lo que queríamos en un plan de este estilo. Si se va en familia y con niños, recomiendo hacer como nosotros y recortar la ruta.

Dicho en pocas palabras, lo que hicimos fue atajar por la carretera que une Camariñas y Cabo Vilán, sin tomar el camino que bordea la costa y regresar deshaciendo simplemente lo andado. En los mapas que muestro a continuación se puede ver mejor:

1. Aparcamos el coche en Camariñas, en la Estrada do Vilán. Desde ahí, cuesta arriba, subimos por la carretera hasta la entrada al Parque Eólico, pues unos metros más adelante arranca ya la pista de senderismo que lleva al Cementerio de los Ingleses. Ojo, porque no hay que continuar hacia Cabo Vilán.

2. Una vez en la pista ya anduvimos sin problema, pues no hay cambios de dirección ni nada que pueda llevar a error.

ATAJO

1. Atajo desde Camariñas


RUTA

2. Ruta de senderismo

En total son apróximadamente unos 20 kilómetros (10 ida y 10 vuelta), aunque hay que contar con que realmente son unos cuantos más si se baja a las playas o a ver, por ejemplo, la Pedra do oso. Durante el recorrido yo distinguí más o menos cuatro tramos.

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El primer tramo comienza en Camariñas hasta llegar finalmente a la pista de senderismo, muy cerca de Cabo Vilán. Son apróximadamente 3 kilómetros que hay que tomárselos como un trámite para atajar. Apenas hay vistas, salvo al final, cuando se puede disfrutar de una buena panorámica de la costa con Muxía al fondo.

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El segundo tramo arranca en la pista de senderismo frente a Cabo Vilán y termina en un pequeño bosque que nos aleja un poco de la costa. Durante estos kilómetros se pueden ver las mejores vistas del faro y de los acantilados próximos al cabo. Es sin duda el momento de sacar fotografías.

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Atravesado ese pequeño bosque comienza una fuerte bajada hacia lo que yo considero el tercer tramo: el de las playas de Reira. Es una zona preciosa donde a cada rato se tropieza uno con caravanas y furgonetas. Son muy interesantes tres lugares:

O foxo dos lobos, una construcción en forma de muro utilizada desde hace siglos para cazar los lobos que habitaban en esta zona.

A Pedra do Oso, una gran piedra cuya forma recuerda a la de un oso, de ahí su nombre. Parece mentira que la acción erosiva del mar pueda moldear el terreno y ofrecernos formas tan bonitas como la de esta piedra.

A Pedra dos Namorados, una piedra también moldeada por el mar que nos recuerda a un hombre y una mujer abrazados a punto de besarse.

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Pasada a Pedra dos Namorados, un cartel en forma de flecha nos indica la distancia hasta el Cementerio de los Ingleses: 2400 metros. Éste es para mí el cuarto tramo de la ruta. En él me llamaron la atención: a mi derecha, el paisaje rocoso combinado con brezos y otros arbustos y, a mi izquierda, las diferentes formas que iba tomando la costa. Precioso el colorido de toda la naturaleza que nos íbamos encontrando, con gamas de verdes, amarillos y azules. Llegando ya al Cementerio dejamos a un lado una curiosa ‘playa’ con enormes piedras de diferentes tonos.

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Terminamos el viaje de ida en el Cementerio de los Ingleses, una construcción en recuerdo del naufragio del Serpent, embarcación cuya tripulación era principalmente de nacionalidad británica y fue enterrada allí mismo. Esta zona ha sido desde siempre complicada para la navegación y en ella han naufragado muchos barcos, no sólo el Serpent. Por ello en 1990 Camariñas levantó un monumento de recuerdo a todas las víctimas. Delante del cementerio nos encontramos con un paisaje de pequeños “pináculos” hechos con diferentes piedras. Al parecer los levanta cualquiera que pase por allí, aunque desconozco cual es el motivo. Desde el Cementerio de los Ingleses se puede ver, a lo lejos, la enorme duna del Monte Branco, de 150 metros de altura, la más alta de la Península.

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El camino de vuelta consistió simplemente en deshacer lo andado y volver a Camariñas. Habían pasado ya varias horas, por lo que la luz era muy distinta a la de por la mañana. Fue muy bonito ver el atardecer en toda esta zona.

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La jornada terminó con una cena en Camariñas, bonito pueblo pesquero. El restaurante que nos habían recomendado fue el Villa de Oro (Rúa Areal), donde cenamos muy bien y a buen precio.

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