San Cristóbal de la Laguna: Patrimonio de la Humanidad en Tenerife. ¡Volvemos!

Texto y fotogafías: María Berini Pita da Veiga

Sé que ya he hablado en este blog de lo maravilloso que es visitar Tenerife con la naturaleza y la cultura como filtro (click para leer la entrada de 2017), pero no haberle dedicado una entrada a San Cristóbal de la Laguna era un pecado que de alguna manera tenía que redimir.

A comienzos de año recibía una estupenda noticia que me obligaba a comprar unos billetes de avión y decir: ¡vuelvo a la isla! Esta vez la compañía será diferente, pero lo que no cambiará ese filtro del que hablaba. Y en esta circunstancia, una parada obligada, larga e intensa será la que hagamos en La Laguna, a pesar de que ambos implicados ya conocemos la ciudad.

Pero, ¿por qué tanto interés en volver a este lugar?

BALCÓN CANARIO

Típico balcón canario en San Cristóbal de La Laguna

Dos fechas

Dos fechas marcan el comienzo de este tema. La primera de ellas es 1496, cuando las tropas españolas, que habían desembarcado dos años antes en la isla con el fin de conquistarla, logran vencer al pueblo guanche en el municipio hoy llamado la Victoria de Acentejo. Empieza así la historia de Tenerife como territorio español. Desde un primer momento, la capital política y administrativa se sitúa en una ciudad construida para tal fin: San Cristóbal de La Laguna.

Una segunda fecha es 1999, año en el que la UNESCO reconoce el valor de la ciudad histórica de La Laguna y la declara Patrimonio de la Humanidad.

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Calle en el casco histórica de La Laguna

Valor patrimonial

San Cristóbal de La Laguna es, sin lugar a dudas, uno de los elementos patrimoniales de mayor valor en las islas Canarias. Algunos se atreven a decir incluso que es la capital cultural del archipiélago. El caso es que gracias a que conserva en perfecto estado su fisonomía original y muchos de los edificios que han sido testigo de la historia de las islas, La Laguna es el lugar perfecto para la evocación, la inspiración y, en definitiva, para disfrutar de un buen momento Stendhal en territorio canario.

Como le suele ocurrir a otros muchos lugares (me viene a la mente el Barrio de la Magdalena de Ferrol, unos de los mejores ejemplos en Europa del urbanismo de la Ilustración) no es fácil apreciar a primera vista su elevado interés. Lo habitual es quedarse con el llamativo colorido de sus casas pintorescas y quizá un par de detalles más, pero ciertamente La Laguna es mucho más que eso. Desde mi punto de vista, para poder apreciar esta ciudad y poder gozar de verdad durante la visita es necesario un ejercicio de evocación histórica. Pongámonos a finales del siglo XV, cuando la mitad del planeta era todavía desconocido; se descubren nuevos territorios fruto de duras empresas; se consigue dominar a los pueblos que habitaban en él; y, ¿ahora qué? ¿Cómo se organizará ese nuevo territorio? ¿Qué hacer con las gentes que habitaban en él y que siguen allí? ¿Quién y cómo organiza una isla a tantos kilómetros de la corona?

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Santa Cruz de la conquista en la iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife

La gran capital ordenada

Como decía, San Cristóbal de La Laguna se constituyó, desde la conquista castellana de Tenerife, como la capital política y administrativa de la isla. En 1497 tuvo lugar el primer ayuntamiento (entendido como reunión) de la ciudad tinerfeña.

Cuando hablamos de La Laguna lo estamos haciendo de una ciudad que, a partir de un par de asentamientos iniciales muy breves (Villa de Arriba y Villa de Abajo), se convierte en una localidad creada prácticamente desde cero, sin ser resultado de la lógica evolución que produce el paso del tiempo, como la mayoría de las ciudades históricas relevantes en nuestro país. La razón: a comienzos del siglo XVI, las autoridades, encabezadas por el Adelantado, exigieron un ordenamiento urbanístico que permitiese crecer a La Laguna de forma ordenada. Esta es la tesis más defendida hoy en día, después de un intenso debate entre quienes sostenían que no existió una estrategia urbanística y quienes asumieron que el espíritu renacentista y la tenaz voluntad del Adelantado dieron su fruto, haciendo de La Laguna una ciudad planificada de inicio. Sea como fuere, en la actualidad, más de 500 años después, la ciudad continúa siendo un perfecto entramado de calles paralelas y perpendiculares, de casas de no más de tres pisos, coloridas y donde se respira el más puro aire colonial. He aquí su gran valor y así hemos de saborearla, transladándonos mentalmente a comienzos del siglo XVI.

Pero siguiendo el hilo, La Laguna posee otro mérito no menos relevante, y es que su trazado sirvió de ejemplo para la construcción de ciudades coloniales fundadas posteriormente en América latina. A quienes han trabajado en alguno de esos países, como mi querido Ó., La Laguna les ha sorprendido desde un primer momento, trayendo a la memoria recuerdos de su estancia americana por la similitud de sus centros históricos con las calles laguneras.

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Plano elaborado por Torriani en 1588, considerado el primer plano de la ciudad

Algunos ejemplos de edificios singulares

La lista de edificios destacados que podemos ver en La Laguna es extensa, por eso me limitaré a mencionar algunos. Aunque a primera vista los que más llamen la atención sean la Catedral (por su tamaño), la iglesia matriz de la Concepción (por la altura de su gran campanario) o algunos conventos (hubo varios emplazados en la ciudad), a mi juicio lo más bello de La Laguna son los palacios y casas nobiliarias con sus respectivos patios interiores. No estamos hablando ni de una, ni de dos, ni de tres, sino de un listado que supera la veintena de residencias señoriales de elevado interés.

Si me tuviese que quedar con algunas… El maravilloso (¡me quedo corta!) Palacio Lercaro (siglo XVI), convertido hoy en Museo de Historia de Tenerife: en él destaca la fachada, la entrada, la escalera y la impresionante decoración de la madera de su patio. Otro edificio mágico es la Casa de los Capitanes Generales (siglo XVII), hoy una de las sedes del Ayuntamiento: sobresale de nuevo su patio y la piedra volcánica utilizada en el edificio principal. Y, por último, la Casa Montañés (siglo XVIII), sede del Consejo Consultivo de Canarias, cuyo valor reside en la mezcla de los más bellos estilos de Europa, siendo su patio uno de los rincones más fotografiados de La Laguna.

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Diferentes imágenes de San Cristóbal de La Laguna

Escribir esta entrada no ha hecho más que avivar mis ganas de volver a visitar San Cristóbal de La Laguna. Por suerte cada vez queda menos para la fecha de nuestro viaje.

Termino insistiendo con algo que ya escribí en la primera entrada dedicada a Canarias. Su clima y sus playas son privilegiadas, sí, pero 500 años de historia merecen que abramos la mente a su singularidad, valorándola y disfrutándola.

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