El traje del peliqueiro y otros elementos del entroido tradicional en Laza (Ourense)

Texto y fotografías: María Berini Pita da Veiga

«Ves ós nenos pequeniños / correndo polos lameiros / porque xa dende a barriga / soñan con ser peliqueiros. »

Fragmento do testamento do burro de 1996 en Laza

INTRODUCCIÓN

En Galicia –y también, por qué no, fuera de sus fronteras–, las figuras del carnaval orensano forman parte del imaginario colectivo. Quién no ha visto, ya desde su infancia, fotografías y vídeos de los peliqueiros de Laza, las pantallas de Xinzo de Limia o los cigarróns de Verín. Libros, clases escolares, ilustraciones… Eternamente presentes, los personajes del entroido –así se le conoce al carnaval gallego– componen un patrimonio inmaterial único en nuestra tierra. Pero, ¿cuántos de nosotros los hemos visto en persona? Quizá desvirtualizarlos, como se dice en el argot actual, no es algo tan habitual. Después de años en la lista de destinos pendientes, por fin este 2022 puedo decir que he visto correr a un peliqueiro por las calles de Laza. Y, después de tan maravillosa experiencia, me siento en la obligación de publicar una entrada sobre este enigmático personaje del carnaval gallego.

Peliqueiros de Laza

La etimología del vocablo “entroido” no deja lugar a dudas. Procedente de la voz latina “introitus”, su significado alude a la idea de entrada, de comienzo. Comparte origen con otras palabras como antruejo (castellano), antroxu (asturiano) o entruejo (sanabrés). Según el ilustre antropólogo Julio Caro Baroja, estos términos aparecen ya referenciados en documentos, nada más y nada menos, que de los siglos XIII y XIV. Estamos hablando, por tanto, de una festividad de gran arraigo en nuestra tierra, con una existencia centenaria detrás que bien merece que expliquemos y pongamos en valor a través de este blog.

Aunque existen cantidad de entroidos enxebres por Galicia adelante, los más sobresalientes son los mencionados al comienzo de esta entrada. Las localidades de Laza, Xinzo de Limia y Verín conforman el llamado triángulo máxico do entroido. Merecen ser mencionados, aunque no hablemos más de ellos, otros personajes del carnaval gallego: el boteiro de Viana do Bolo, el oso de Salcedo, los felos de Maceda, el galo de San Pedro da Mezquita, os xenerais da Ulla, a pita de Eiroás, o las madamas e galáns de Cobre, por mencionar algunos. No es mi intención establecer una jerarquía entre ellos, pero Laza fue nuestro destino elegido porque allí, a mi parecer –y coinciden muchos estudiosos en esta idea–, el entroido se conserva con una autenticidad especial. Contribuyó a la elección poder contar con las recomendaciones de una lazana de toda la vida; desde aquí, ¡gracias a mi compañera M. C. por toda su ayuda a la hora de organizar la visita!

Cartel do entroido de Laza 2022

ALGUNAS NOTAS SOBRE LAZA

Situada en el sureste de la provincia de Ourense, Laza es un ayuntamiento de gran extensión, formado por varias parroquias diferenciadas. El paisaje que discurre por todo su territorio es maravilloso, y se aprecia ya circulando por la carretera.

Laza se encuentra a una altitud aproximada de 482 metros y está enmarcada por el cauce de dos ríos: el Támega y el Cereixo. Aunque el macizo orensano tiene un perfil desordenado, Laza conecta con la sierra de San Mamede, el Fial das Corzas y los preciosos montes do Invernadeiro. De este perfil orográfico se despliegan dos valles: el bajo, el de Verín, y el alto, el de Laza.

Aunque señalan los expertos que el origen del topónimo es latino, muchos otros dentro del concello son de origen celta. Históricamente, la localidad estuvo vinculada a la jurisdicción del conde de Monterrey, autoridad de quien dependían figuras tan relevantes en el Antiguo Régimen como el corregidor, los escribanos o los ministros señoriales. Cuando se implanta el nuevo orden del Estado liberal (siglo XIX) se producen grandes transformaciones, no sólo económicas y sociales, sino también políticas y administrativas. Se delimitan los ayuntamientos y se vinculan los de Laza con el partido judicial de Monterrey, primero, y el de Verín después –pues esta villa pasa a ser cabecera de comarca–. Pero un hecho de vital importancia va a marcar el destino de Laza. Las principales vías de comunicación que se trazan con la meseta discurrirán por Verín, dejando a nuestra protagonista al margen. Seguramente gracias a esta circunstancia, sus tradiciones han mantenido su esencia.

La naturaleza, telón de fondo en Laza

Como en muchas otras localidades de la provincia de Ourense, la población de Laza se encuentra envejecida y ha estado marcada por la emigración. Las actividades principales, la agricultura y la ganadería, compartieron ocupación con la industria minera y textil, en menor medida.

Aunque la festividad más señalada es el entroido, en Laza se celebraron tradicionalmente otras fechas, como el Santo Cristo (muy estudiada por Vicente Risco, con su Adán, Eva y el maio). Conviene señalar también que en todas las localidades del ayuntamiento existe una iglesia. Por estar vinculada con la salida de los peliqueiros, voy a mencionar la de San Juan, en el centro de la villa: situada en el punto más alto, es de orden toscana y cuenta con una esbelta torre terminada en chapitel; presenta tres naves y sobresale el retablo barroco del altar mayor.

Grupos de peliqueiros de diferentes edades

«Soben pola Picota / un grupo de peliqueiros / e toda a xente pregunta / quen serán os dous primeiros»

Cancionero popular

TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL ENTROIDO Y LOS PELIQUEIROS. UNA TRADICIÓN DE INTERÉS INTERNACIONAL

Pero, la gran pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿cuándo y por qué surgen estos personajes enmascarados? ¿Cuál es el origen de estas celebraciones tan singulares? Son muchos los antropólogos y etnógrafos que han dedicado tiempo y esfuerzos a estudiarlas. Desgraciadamente, no existen conclusiones que puedan defenderse como exactas y 100% veraces.

A grandes rasgos, existen dos teorías:

– Las que consideran que el entroido tradicional tiene su origen en fiestas paganas protohistóricas, que responden a ritos de fertilidad de la tierra, la mujer o el ganado, e incluso buscan la expulsión de demonios y espíritus malignos. Estas festividades compartirían ciertos rasgos con la mitología griega y romana, e incluso con festejos egipcios y celtas. Existiría una simbología concreta en la particular indumentaria de los personajes: los animales representados en las máscaras son divinidades y la figura del peliqueiro es un sacerdote o juez. Así, el poder aparecería representado por partida triple: el religioso en la mitra, el judicial en la zamarra y el social en la autoridad del peliqueiro. En la actualidad, las teorías ancestrales son las más defendidas.

– Las que datan su origen en la Edad Media. Estos personajes enmascarados serían guardias del conde de Monterrey, cuya máscara pretendería aterrar a la población analfabeta y supersticiosa, en su misión de cobrar tributos. Estas teorías medievalistas o feudales son minoritarias, al menos en las fuentes consultadas –que enumero al final de la entrada–.

Peliqueiro descansando en la Picota

Salvo pequeños matices insignificantes hoy en día, el peliqueiro de Laza, el cigarrón de Verín y el felo de Maceda comparten indumentaria, pero en esta entrada los peliqueiros serán nuestros protagonistas. El origen de la palabra peliqueiro proviene de la “pelica”, piel seca de gato que recubría la parte trasera de la careta. Aunque el cigarrón de Verín comparte origen lingüístico con el zangarrón (Zamora) y el zafarrón (León), Vicente Risco afirmaba que el centro de irradiación tuvo que ser Laza. Hay tesis, sin embargo, que ven diferencias entre ellos en cuanto a su origen y a nivel histórico. Opinan que el hecho de que el cigarrón utilice su fuerza coercitiva para cobrar –dice el cancionero popular «cigarrón, lapón, metes os cartos no bolsón»– es una prueba del origen medievalista de éste, que no se da en Laza. Lo cierto es que existen documentos del siglo XVIII que los mencionan por separado: «os peliqueiros de Laza e os cigarróns de Verín». Pero nada podemos afirmar con rotundidad. Sin embargo, una realidad que no podemos olvidar es que los entroidos tradicionales gallegos comparten muchas similitudes con otras celebraciones carnavalescas de la geografía española y también europea. Asumamos que el misterio seguirá envolviendo a estas figuras. ¡Más mágico si cabe!

Me resulta fascinante ver cómo una festividad de origen tan remoto como incierto ha sobrevivido al transcurso de los siglos, teniendo en cuenta que, además de los cambios históricos que fueron sucediendo, el entroido vivió etapas de explícita prohibición. De entre todos los carnavales del mundo, es un orgullo que el de Laza se considere de los más importantes por su valor etnográfico. Multitud de estudios y reportajes, de alcance internacional, han fijado su mirada en esta pequeña localidad orensana. Al entroido de Laza se le dedicó, incluso, exposición en el Museo Internacional de Arte y Folclore de los Estados Unidos.

«Naide ten Picota e Outeiro / nin Ferrador nin canteiro, / non teñen tampouco a estrena, / nin as formigas nin a Morena / nin o orgullo nin o xeito, / nin o estilo nin a raza / para arrancar do noso peito / VIVA O ENTROIDO DE LAZA!»

Fragmento del testamento del burro de 1996

Peliqueiros corriendo por las calles de Laza

TEMPORALIZACIÓN DEL ENTROIDO EN LAZA

Los días propios del entroido en Laza son tres, domingo, lunes y martes, si bien existe un preámbulo –viernes y sábado–, y un epílogo –el domingo de piñata –.

La celebración comienza con el folión do venres y continúa con una jornada festiva el sábado, antes de dar paso a los grandes momentos.

El primero de ellos es el domingo de estrea: en él aparecen los peliqueiros por primera vez, dando sus primeras carreras en la plaza de la Picota antes de recorrer, tras la misa mayor y formados en doble hilera, las calles del pueblo para buscar los carros con la bica, el dulce típico de la zona, que se reparte antes de comer. Por la tarde tiene lugar el desfile de carros y carrozas.

Peliqueiros en el domingo de estrea

El segundo día grande en Laza, el lunes, comienza con una guerra de farrapos manchados de barro, en lo que se conoce como la farrapada. La cabalgata de los burros complementa este festejo tan singular. El lunes por la tarde tiene lugar otro momento clave del entroido de Laza: la salida de la vaca, A Morena, a imponer su autoridad. Arrojar harina y hormigas (fariña e formigas) se convierte en la práctica habitual entre los vecinos, si bien nunca se le arroja al peliqueiro, figura de autoridad.

El martes toca ponerle el broche al carnaval. Primero saldrán los peliqueiros veteranos, para más tarde escuchar todos los entroideiros el testamento del burro, una práctica muy estudiada por diferentes etnógrafos, pues es representativo de los carnavales tradicionales.

En todo momento la música acompaña a los asistentes, variada, de diferentes estilos. Bandas y charangas recorren el pueblo, recalando siempre en los alrededores de la plaza de la Picota, epicentro del entroido en Laza.

«Catro cousas hai en Laza / non as hai en toda a terra: / peliqueiros, maragatos / as formigas e a Morena»

Cancionero popular

Máscara de peliqueiro

ELEMENTOS DEL ENTROIDO EN LAZA

Como todo carnaval tradicional, el entroido lazano está lleno de personajes y liturgias, cargados de simbología.

Entre las figuras podemos diferenciar dos grupos, siguiendo a Blanco Conde, el gran estudioso del entroido en Laza. Por un lado, la presencia de figuras animales es total. En las comidas típicas como cocidos y caldos encontramos al cerdo (porco), al cabrito y a las gallinas. En el traje del peliqueiro, como explicaremos después, están presente gatos, liebres, caballos y otros animales a través de sus pieles. Y, protagonistas de la liturgia del entroido, también hay animales: vacas (A Morena), burros y hormigas.

Referencia a la Morena en el pañuelo de un peliqueiro

Por otro lado, entre los elementos personales nos encontramos con el pueblo –verdadero protagonista de esta fiesta, popular en sentido estricto, crea, alimenta, transmite y vive el carnaval–, con el maragato –figura antagonista, luce vestimenta zarrapalleira y atiza a los asistentes– y con el albardeiro –si bien estas dos últimas se han ido perdiendo, aunque Vicente Risco las documentó en sus estudios–.

Mención aparte merece la gran figura del entroido en Laza, su precioso hombre enmascarado, de cínica sonrisa y colorida vestimenta: el peliqueiro. El traje del peliqueiro, tremendamente costoso, es 100% artesanal, lo que le confiera más valor, si cabe, a su figura. Explicaremos su indumentaria esquematizando los distintos elementos, para que sea más sencilla su lectura:

La maravillosa máscara del peliqueiro

I. LA MÁSCARA. Con un peso aproximado de 1,5 kg, la máscara del peliqueiro es compleja. La careta con forma humana está hecha de madera –abedul, fresno o aliso son las más frecuentes–, cortada “en boa lúa”, sobresaliendo la nariz, y en ella se pintan cejas, pestañas, mejillas, bigotes y una boca entreabierta, mostrando los dientes. La barba está hecha de piel de liebre. Encima de la careta se sitúa una mitra hecha en lata, sobre la que se pintan a mano motivos de animales salvajes, aunque también pueden ser vegetales o astrales. Dos pondones cuelgan a cada lado, de color verde o rojo. Singular es la parte posterior: pelica de animal salvaje, colgando un rabo por la espalda, y, desde arriba, penachos de rabo de caballo.

Pelica en la parte trasera de la máscara
Detalles del dibujo pintado a mano en la mitra

II. LA ROPA. El peliqueiro luce camisa blanca y corbata preferiblemente roja. La chaquetilla, corta, lleva galones y decoración dorada, además de charretas en los hombros al estilo militar, y flecos. Ésta se cierra frontalmente con cintas de lazada, de diferentes colores. Sujeto a la chaqueta con alhajas va un pañuelo, colgando por la espalda el pico. El calzón corto que lucen es una verdadera joya de artesanía. Está confeccionado en lino y lleva varias rondas de flecos (apróximadamente 220 pondones), sobrepuestos, de color blanco. A mayores, borlas de colores en los laterales y encajes de color verde y rojo.

Detalles de la ropa que luce el peliqueiro

III. LOS ACCESORIOS. Cubriendo toda la pierna el peliqueiro lleva medias blancas, sujetas con ligas debajo de la rodilla. Los zapatos deben ser bajos y de color negro. Especialmente difícil es colocar la faja a la cintura. Ésta suele ser de colores vivos como el azul, el rojo o el verde y protege de los golpes de los cencerros (chocas) que van sujetos a un cinturón. El particular sonido que hacen se debe al movimiento del peliqueiro y a que algunos son machos (grave) y otros hembra (agudos). Por último, en la mano nuestro protagonista porta un látigo, la zamarra, formada por dos piezas: a mangueira y la correa, de piel.

Más elementos de la indumentaria del peliqueiro

El comportamiento del peliqueiro también forma parte de su identidad. No habla y tan sólo saca la máscara para coger aire y reponer fuerzas. Es un personaje de autoridad que debe ser respetado, aún en medio de batallas y algarabías. Corre por la calle con una marcha característica que hace sonar las chocas, y pega con su látigo al que se cruce por su camino.

Todas las fotografías y vídeos que comparto fueron sacados durante el domingo de estrea. Sabía que me iba a gustar ver a los peliqueiros, pero nunca creí que tanto. Esta jornada forma ya parte de mis viajes más especiales. Descubrir, además, su historia, su magia, su simbología, la pureza de su tradición, endulza todavía más este recuerdo. Viva o entroido de Laza!

«Rapaciños que escoitades, / cando cheguedes a mozos / aprendede a conservalo / que coma il non hai outro; / se é que o deixades morrer / eu este pueblo non volvo.»

Fragmento del testamento del burro de 1973 en Laza

BIBLIOGRAFÍA

  • BLANCO CONDE, X. (2000). Laza, o entroido enxebre. Ourense: Deputación Provincial de Ourense
  • RODRÍGUEZ CRUZ, J. (2004). Trazos sobre a vestimenta tradicional no surleste de Ourense. Ourense: Deputación provincial de Ourense

ARTÍCULOS PARA AMPLIAR [vía Dialnet]:

  • AREA, M. (1995). Elementos estéticos y pervivencia de las formas en el Carnaval de Ourense. Universidad Complutense de Madrid, España.
  • BÚA, C. (2003). A zangarriada. Cadernos da lingua, n.º 25, pp. 123-128
  • DASAIRAS VALSA, X. (1997). Entroidos y máscaras del sureste ourensano. Narria: estudios de artes y costumbres populares, n.º 79-80, pp. 25-32
  • FIDALGO SANTAMARIÑA, X. A. (2009). As caras do entroido ourensán. Ourense: Deputación provincial de Ourense.
  • GONZÁLEZ CASARRUBIOS et. al. (1983). El animal como protagonista en los carnavales españoles. Narria: estudios de artes y costumbres populares, n.º 31-32, pp. 3-9
  • PAZ GIL, I. y RUBIO GIL, Á. (2020). Máscaras de animales e indumentaria pastoril en los carnavales gallegos como ritos de purificación previos a la Cuaresma. Journal of the sociology and theory of religion, vol. 10 (n.º extra 2)
  • REIGOSA, ANTONIO (s.f.). O entroido enmascarado: a vida vence á morte. https://galiciaencantada.com/
  • ROIZ, M. (1974). Carnavales de Galicia. Revista Triunfo, n.º 592, pp. 27-31
  • VVAA (2010). O ciclo do entroido, de práctica social comunitaria a obxecto de estudo etnolóxico. Actas do III Congreso de Patrimonio Etnográfico Galego. Ourense: Deputación provincial de Ourense.

REPORTAJE EN INFORME SEMANAL 1989

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